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Que es

Curcuma longa es una especie vegetal de la familia del jengibre procedente de la India, de la cual se utilizan sus rizomas para la obtención de una especia denominada cúrcuma. Un rizoma es un tallo subterráneo que crece de forma horizontal y del que emergen brotes hacia la superficie y raíces hacia la tierra. El rizoma de la cúrcuma suele ser denominado raíz de cúrcuma, aunque no es realmente una raíz.

La cúrcuma contiene gran cantidad de compuestos fenólicos antioxidantes, denominados curcuminoides y que son los responsables de su color amarillo-anaranjado (2-9%). La curcumina es el principal curcuminoide presente en la cúrcuma, representa alrededor del 75% de los curcuminoides y se la considera el principal principio activo de la Curcuma longa. Además de la curcumina (CUR o curcumina I) también se encuentran otros compuestos como la demetoxi-curcumina (curcumina II) que representa entre el 10-20% de los curcuminoides y la bisdemetoxi-curcumina (curcumina III) que se encuentra en cantidades inferiores al 5%. A pesar de que se considera la curcumina como el principio activo más importante, existen evidencias de que el consumo combinado de las distintas formas de curcuminoides puede mejorar la efectividad de la curcumina.

100 gramos de raíz de cúrcuma proporcionan 390 kcal, 10 gramos de grasa, 69,9 gramos de carbohidratos (de los cuales 21 son fibra) y 8 gramos de proteína. Sin embargo, en los complementos alimenticios lo más habitual es encontrar la cúrcuma en forma de extracto, lo que significa que se extraen los principales compuestos activos, principalmente los curcuminoides.

La cúrcuma ha sido utilizada desde hace siglos como especia en la cocina tradicional asiática y se sigue utilizando en la alimentación moderna como especia alimentaria y colorante (E-100). Además de por sus cualidades gastronómicas, la cúrcuma se ha utilizado en la medicina tradicional asiática y ayurvédica para tratar enfermedades como los trastornos hepáticos, anorexia, reumatismo o la diabetes. Estos posibles beneficios sobre la salud se han relacionado con las propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y anticancerígenas de la curcumina.

Curcumina.

La curcumina (diferuoilmetano) es el pigmento principal de la cúrcuma y su principal compuesto activo. La curcumina es poco estable y debe conservarse protegiéndola de la luz y el oxígeno. La curcumina es prácticamente insoluble en agua lo que dificulta su absorción, esta característica junto con su rápida metabolización hacen que sea muy poco biodisponible cuando es consumida vía por oral (formando las formas más fáciles de eliminar: curcumina glucurónido y curcumina sulfonato).

Su mayor concentración en plasma se observan entre 1 y 2 horas después de su consumo y son principalmente sus metabolitos los que son detectados, no la curcumina. A pesar de ello, multitud de estudios han encontrado beneficios con su consumo, por lo que se cree que sus metabolitos secundarios también pueden tener efectos sobre la salud.

La biodisponibilidad de la curcumina está muy limitada por la glucuronización intestinal y hepática, procesos de detoxificación que facilitan su eliminación. La piperina (Bioperine®) es una sustancia que puede inhibir ambos procesos cuando es consumida conjuntamente con la curcumina, incrementando su biodisponibilidad un 154% en ratones y hasta un 2.000% en humanos. Además, la presencia de piperina duplica la absorción de la curcumina.

Los mecanismos para incrementar la biodisponibilidad de la curcumina consisten en incrementar su vida media en sangre, mejorar la permeabilidad intestinal o reducir su metabolización. Algunas de estas estrategias son la utilización de nanopartículas, liposomas, fitosomas, micelas u otros métodos de liberación.

Debido a los distintos efectos beneficiosos se la cúrcuma se han diseñado análogos sintéticos que también presentan actividad biológica. También existen otros compuestos presentes en la naturaleza, considerados análogos de la curcumina, que comparten algunas de sus propiedades biológicas, como son el gingerol presente en el jengibre o la capsaicina.

La cúrcuma contiene una fracción de aceites volátiles en la que se pueden encontrar compuestos como la turmerona, cinol, zingibereno o sesquiterpenos, responsables de su aroma. Parece ser que esta fracción volátil puede ser beneficiosa e incrementar la biodisponibilidad de la curcumina. Incluso algunas investigaciones realizadas con extractos de cúrcuma libres de curcumina, también han encontrado efectos beneficiosos que generalmente eran asociados exclusivamente a la curcumina.

Beneficios

La cúrcuma presenta multitud de efectos beneficiosos para la salud y ha mostrado capacidad de prevención y tratamiento de un gran número de enfermedades, especialmente aquellas relacionadas con el daño oxidativo y la inflamación. Los estudios realizados hasta la fecha han sido realizados en su mayoría en modelos animales o in vitro (cultivos celulares), no obstante se está incrementando el número de estudios en humanos y ya se han realizado aproximadamente 50 ensayos clínicos en personas, obteniendo los resultados más prometedores en relación a la inflamación, diabetes, alteraciones neurológicas o el cáncer.

Sin embargo, la cúrcuma no ha sido considerada como tratamiento en ninguna de estas enfermedades y aún son necesarios más estudios para poder realizar una afirmación más correcta y precisa. A pesar de contar con mucho tiempo de uso tradicional, la extrapolación de los resultados de los estudios in vitro, quedan limitados a su baja biodisponibilidad. Por esta razón, el aumento de la biodisponibilidad es objeto de investigación, así como la búsqueda de análogos con una mayor eficacia.

Actividad antioxidante.

La curcumina y los curcuminoides tienen la capacidad de actuar como antioxidantes neutralizando la acción de los radicales libres y los peroxinitritos, previniendo la oxidación de los lípidos de las membranas celulares y el daño del ADN. Esta lipoperoxidación está muy relacionada con la inflamación, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer. A su vez, la inflamación es uno de los factores más importantes en el desarrollo de enfermedades metabólicas como la obesidad, la diabetes, la artritis, la enfermedad cardiovascular y también con algunos tipos de cáncer.

La capacidad antioxidante de la curcumina parece estar mediada a través de enzimas antioxidantes como la superóxido dismutasa, la catalasa o la enzima glutatión.

Capacidad antiinflamatoria y prevención de enfermedades asociadas.

Además de por su capacidad antioxidante, la curcumina, es capaz de reducir la inflamación modulando la expresión de genes implicados en la producción de sustancias inflamatorias como las citoquinas, ciertas enzimas, factores de crecimiento, etc. Asimismo, la curcumina muestra un potencial efecto anticancerígeno al regular la oxidación, la inflamación y actuar a nivel celular en la regulación de genes necesarios para la progresión del tumor o inductores de la muerte de las células tumorales (apoptosis):

Las citoquinas estimulan la inflamación y la curcumina es capaz de reducir su producción. Algunas citoquinas están relacionadas con procesos tumorales, como es el caso de las interleukinas, que están implicadas en la formación de vasos sanguíneos que nutren y alimentan el tumor. Del mismo modo, también existen enzimas relacionadas con la inflamación como la ciclooxigenasa-2 (COX-2), que estimula la producción de prostaglandinas pro-inflamatorias. Esta enzima se encuentra sobre-expresada en el cáncer de colon, páncreas, mama, estómago, cabeza, cuello, hígado o pulmón. La curcumina es capaz de regular la producción de esta enzima y ha mostrado (in vitro) la capacidad de suprimir la formación de este tipo de tumores.

Los mecanismos de protección de la cúrcuma sobre la formación y desarrollo del cáncer son complejos, pero puede resumirse en que la curcumina es capaz de modificar distintas fases del proceso tumoral (paso de célula normal a célula tumoral, inhibir el desarrollo, potenciar los mecanismos para la apoptosis o la inhibición de la angiogénesis). Sin embargo, la baja solubilidad y biodisponibilidad de la curcumina limita su uso y efectividad como tratamiento, por esta razón son necesarios más estudios para averiguar el modo de potenciar sus efectos terapéuticos y poder ser utilizada en la prevención y tratamiento de las enfermedades inflamatorias con mayor eficacia.

A pesar de su baja biodisponibilidad, existen estudios in vivo en animales con fórmulas que mejoran su biodisponibilidad que han mostrado efectos beneficiosos, como la reducción de la velocidad de desarrollo tumoral o la inducción de la muerte de la célula tumoral. Aunque todavía escasos, existen algunos estudios que muestran actividad biológica en pacientes humanos. Además, la curcumina ha demostrado potenciar el efecto de los medicamentos y tratamientos antitumorales reduciendo la resistencia de los tratamientos y mejorando su eficacia.

Sistema cardiovascular.

Los niveles de colesterol plasmáticos son considerados un factor de riesgo cardiovascular, mientras que un mayor contenido de colesterol HDL es considerado un factor protector. La oxidación del colesterol LDL juega un papel muy importante en el desarrollo de aterosclerosis y en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. La curcumina es capaz de reducir el colesterol sanguíneo y prevenir la oxidación de las lipoproteínas LDL. El consumo de 500 mg de curcumina en 10 voluntarios sanos fue suficiente para reducir los metabolitos oxidados de las lipoproteínas, incrementó un 29% el colesterol HDL y disminuyó un 12% el colesterol total en tan solo 7 días.

La curcumina también ha mostrado un efecto cardioprotector y se ha mostrado efectiva en la reducción de la agregación plaquetaria, la formación de trombos y disminución del riesgo de sufrir un infarto.

Sistema óseo y articular.

La curcumina es capaz de mejorar los síntomas asociados a la osteoartritis como son la inflamación, la rigidez matinal o la disminución de la movilidad. Estudios en pacientes con osteoartritis han observado como el consumo de 1200 mg/día de curcumina es capaz de mejorar estos síntomas a partir de 2 semanas de tratamiento.

Un estudio realizado con una marca comercial de cúrcuma con absorción mejorada con fosfatidil colina, mejoró los síntomas de la osteoartritis, el dolor y la inflamación después del consumo de 1.000 mg de cúrcuma (75% de curcumina).

La curcumina también es capaz de reducir la destrucción del cartílago reduciendo la producción de enzimas implicadas en su destrucción (MMP´s). Asimismo, también se han realizado estudios con buenos resultados en casos de artritis reumatoide tanto en modelos animales como en estudios clínicos en humanos.

Recuperación muscular.

Gracias a su acción antiinflamatoria, la curcumina se está estudiando en la recuperación del daño muscular y la prevención de las lesiones deportivas. Estudios preliminares en modelos animales apoyan su efectividad en la reducción de la inflamación, del daño muscular y del estrés oxidativo producido por el entrenamiento, especialmente el entrenamiento excéntrico. Algunas referencias indican que también puede ser útil en la prevención de la bursitis y la tendinitis.

Sistema nervioso.

Recientemente se han añadido nuevos beneficios al consumo de curcumina, entre ellos la capacidad neuroprotectora. Los curcuminoides potencian la capacidad antioxidante endógena del cuerpo humano, mejorando la capacidad de defensa y reduciendo la inflamación.

Se han realizado diferentes estudios en los que se ha visto que la curcumina puede ser útil en alteraciones del sistema nervioso como el tumor cerebral, la isquemia, la depresión o el traumatismo cerebral. Estudios in vitro y en modelos animales ofrecen datos esperanzadores en la prevención y tratamiento con curcumina frente a los síntomas asociados a enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Alzheimer y la esclerosis múltiple.

La enfermedad de Alzheimer es una patología en la que el tejido cerebral se encuentra inflamado por la producción de citoquinas. El consumo de curcumina reduce el daño oxidativo y la patología amiloide. Debido a su eficacia en modelos animales y a la baja toxicidad de la curcumina, diversos investigadores indican que la curcumina es un ingrediente prometedor en la prevención de la enfermedad de Alzheimer.

Por su parte, la esclerosis múltiple es una enfermedad inflamatoria autoinmune en la que se produce la destrucción de la mielina que recubre los nervios, alterando la transmisión nerviosa y causando síntomas como parálisis o fatiga. Existen estudios en lo que se observa mejoría de los síntomas después del consumo oral de curcumina. Sin embargo, a pesar de los resultados esperanzadores, estos efectos son leves y aún es necesario investigar más al respecto.

Sistema digestivo e hígado.

La cúrcuma se utiliza en el tratamiento de úlceras gástricas, dispepsia y en la falta de apetito. La curcumina es capaz de incrementar la secreción de jugos gástricos y bilis, mejorando la digestión y reduciendo la producción de gases y la hinchazón que aparece durante las malas digestiones.

Muchas alteraciones inflamatorias intestinales son debidas a lesiones asociadas al daño oxidativo y la producción de sustancias proinflamatorias. La curcumina es capaz de proteger el tejido intestinal, mejorando los síntomas de las enfermedades inflamatorias intestinales como la colitis ulcerosa, enfermedad de Crohn o el síndrome de intestino irritable. La capacidad antiinflamatoria de la curcumina también parece ofrecer protección al sistema digestivo frente a algunos tipos de cáncer como el cáncer de colon. Adicionalmente, el consumo de cúrcuma parece reducir la formación de sustancias tóxicas relacionadas con la aparición del cáncer en el tubo digestivo, como los compuestos N-nitrosos (nitrosaminas y nitrosamidas).

Estudios en animales indican que la curcumina ejerce un papel hepatoprotector protegiendo el hígado de la fibrosis, de los efectos del alcohol o de la acción de otros tóxicos como el paracetamol.

Diabetes y obesidad.

Estudios en modelos animales indican que la curcumina puede aliviar la hiperglucemia en casos de diabetes. La producción de radicales libres y el daño oxidativo se ha relacionado con la resistencia a la acción de la insulina y otras complicaciones relacionadas con la diabetes. La curcumina actuaría suprimiendo los mecanismos inflamatorios y protegiendo las células. Estudios en modelos animales han observado que el consumo de curcumina mejora la sensibilidad a la insulina al modificar las enzimas relacionadas con la oxidación de grasas y glucosa. Aunque no hay muchas investigaciones acerca del efecto de la curcumina en humanos, sí existen algunos estudios que muestran una mejoría en los niveles de glucosa y en los parámetros de inflamación. La curcumina ejerce un efecto protector sobre el páncreas y además es capaz de reducir complicaciones secundarias de la diabetes como el daño en las células de los riñones, nervios, ojos o del corazón.

Además, gracias a la mejora de la sensibilidad a la insulina, la curcumina protegería frente a la ganancia de peso reduciendo la formación de células grasas y la formación de triglicéridos. Parece ser que el consumo de curcumina podría ayudar en la pérdida de peso y a no recuperar el peso perdido. Asimismo, parece que la curcumina es capaz de ejercer un papel protector del síndrome metabólico producido por el consumo excesivo de grasas.

Sistema hormonal.

La curcumina puede preservar los niveles de testosterona en algunos tratamientos farmacológicos que afectan al contenido de testosterona (metronidazole), así como proteger los testículos de tóxicos como el alcohol, así como del exceso de cromo o cadmio.

Además, la curcumina ha demostrado la capacidad de reducir la actividad de la enzima 5-α-reductasa, responsable de la conversión de la testosterona en dehidrotestosteosterona. Esta hormona favorece el crecimiento de la próstata, el crecimiento de barba facial y la caída del cabello típica androgénica.

Otros beneficios.

La curcumina es capaz de reducir los síntomas asociados al estrés y puede proteger de la pancreatitis. Asimismo, los estudios realizados hasta la fecha, sugieren que la cúrcuma puede reducir la inflamación de los bronquios causada por la alergia, presenta actividad antiparatisaria y antimicrobiana, por ejemplo frente a Helicobacter pilory.

La curcumina ha mostrado capacidad in vitro de inhibir la replicación del VIH, abriendo la puerta a nuevas aplicaciones en combinación con los fármacos antirretrovirales. Aunque se ha se ha realizado un estudio en humanos, este no ha encontrado cambios significativos en los parámetros analizados, sin embargo los individuos sujeto del estudio afirmaron sentirse mejor con el consumo de cúrcuma, aunque no se conocen los mecanismos.

La curcumina ha mostrado actuar como protector celular frente a distintos químicos, especialmente previendo la cardiotoxicidad, nefrotoxicidad y el daño en las células de los pulmones después del consumo de algunos fármacos o tóxicos como el alcohol o la nicotina. Además, la curcumina reduce la formación de cataratas, la inflamación ocular (uveítis) y favorece la recuperación muscular después de un trauma o una cirugía.

Por último, la capacidad quimioprotectora de la curcumina se puede utilizar para mejorar afecciones de la piel como psoriasis o vitíligo, mejora la cicatrización de las heridas y reduce las secuelas cutáneas como las cicatrices; incluso puede proteger la piel del daño oxidativo y del foto envejecimiento. Como hemos visto, la cúrcuma y la curcumina, tienen gran número de aplicaciones, incluso, puede ser utilizada en odontología. 

Usos
Dosis

La curcumina ha sido consumida en forma de especia desde hace siglos y el consumo diario de cúrcuma en la India se estima en 2-2,5 gramos (60-100 mg/día de curcumina).

La dosis óptima de cúrcuma no ha sido establecida, no obstante, la dosis recomendada oscila entre 1.000-8.000 mg/día repartidos en 3 tomas. Además, las dosis utilizadas pueden variar según el objetivo del tratamiento. Por ejemplo, para la mejoría de los síntomas asociados a la artritis los estudios utilizan dosis de alrededor de 1200 mg/día de curcumina, mientras que para la reducción de los niveles de colesterol fueron suficientes con 500 mg/día.

Es importante tener en cuenta si la fuente de curcumina es natural o ha sido potenciada su absorción de alguna forma, ya que las cantidades utilizadas pueden variar mucho.

Efectos Secundarios

El consumo de cúrcuma a lo largo de cientos de años en la gastronomía y medicina tradicional asiática hace pensar que efectivamente el consumo de cúrcuma y curcumina es seguro. La cúrcuma y la curcumina son considerados productos GRAS por la FDA (reconocido generalmente como seguro) y se acepta su uso como colorante y saborizante alimentario.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que las dosis farmacológicas utilizadas son bastante mayores. Por esta razón, se ha analizado la seguridad de la curcumina y se ha observado que cantidades de hasta 8 gramos/día consumidas durante meses, y que incluso cantidades superiores de 12 g/día no generan efectos adversos. En rara ocasión pueden aparecer molestias gastrointestinales como náuseas o diarrea que suelen desaparecer transcurridos un par de días o al cesar su administración. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que la baja toxicidad de la curcumina está a su vez, muy relacionada con su baja disponibilidad, y que el incremento de la biodisponibilidad en productos derivados puede modificar su seguridad.

No se aconseja consumir cantidades importantes de cúrcuma o curcumina si se está bajo tratamiento con antiinflamatorios no esteroideos o anticoagulantes.

Si se está tomando medicación se recomienda consultar con su especialista antes de consumir Curcuma longa o curcumina, ya que no se aconseja su uso en combinación con medicación que sea metabolizada por el complejo enzimático citocromo P450. Además, puede modificar la actividad de medicamentos relacionados con la secreción gástrica como la ranitidina o el omeprazol, así como potenciar los efectos de los medicamentos hipoglucemiantes.

Tampoco se recomienda el consumo de cúrcuma en personas con cálculos biliares ya que su capacidad para estimular la producción de bilis puede desencadenar un cólico biliar.

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